El rigor, repetición tras repetición
Pasé cuatro años entrenando con pesas. Ahí no se hace trampa: un programa se sigue, una carga se anota, un progreso se mide. Nada viene de una sesión heroica; todo viene de la constancia, sesión tras sesión, incluso los días sin ganas.
Ahí adquirí el hábito del rigor: planificar, ejecutar bien, medir, ajustar. Justo lo que se espera de un desarrollador que entrega código con regularidad.